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Historias de vida del Proyecto para el Fortalecimiento del Registro de la Variable Étnica: Región Ayacucho, Perú

“Muchas mujeres no se identifican como indígenas por miedo a ser discriminadas. Falta mayor sensibilización”.

Cuando Flavia Buitrón era muy joven, la vida familiar giraba en torno al hombre. Las familias celebraban si el bebe era varón y la educación estaba reservada para ellos. Además, las mujeres indígenas eran discriminadas, tanto por su idioma como por su vestimenta. Algunas cosas han cambiado desde entonces, pero no todas.

Desde 1983, Flavia es miembro de la Federación Regional de Mujeres Indígenas de Ayacucho (FEREMIA), que a su vez es parte de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas, Andinas y Amazónicas del Perú (ONAMIAP). Incluso en 1994, cuando su esposo la abandonó con tres hijos pequeños, ella siguió apoyando para hacer respetar los derechos de su comunidad, especialmente, de las mujeres.

¿Mujer ndígena? ¿Qué es eso? Así dicen. Falta sensibilización para que ellas digan ‘Sí, soy mujer indígena’.

Según esta representante indígena, un adecuado registro de la variable étnica por parte del personal de salud haría la diferencia en el trabajo de prevención de la mortalidad materna: “No nos atienden bien. Debe haber capacitaciones para que tomenconciencia sobre este tema”.

Justamente, instituciones de la cooperación internacional como UNFPA trabajan conjuntamente con el Estado para reforzar las competencias de dicho personal con el fin de lograr una atención más equitativa y que tome en cuenta la identidad étnica, especialmente, de las poblaciones más vulnerables.

 

Para mayor información: https://peru.unfpa.org/es/registro-de-la-variable-etnica