Qué estamos haciendo

Hemos iniciado nuestro IX Programa de País 2017 – 2021, un acuerdo de cooperación entre el Estado peruano y el UNFPA que sienta las bases de su asistencia técnica para el desarrollo. Es producto de un ejercicio de priorización estratégica que parte de los desafíos y necesidades más importantes que enfrenta el país para asegurar los derechos humanos, especialmente los derechos sexuales y reproductivos.

El Programa de País tiene como objetivo fundamental contribuir a que todas las personas accedan a una salud sexual y reproductiva de calidad que contribuya con su desarrollo integral en igualdad de oportunidades para hombres y mujeres. Para ello, busca lograr un impacto sustantivo para alcanzar cuatro resultados estratégicos:

Cómo trabajamos

Trabajamos como catalizadores para la acción y la abogacía mediante alianzas con gobiernos, agencias de las Naciones Unidas, organizaciones de la sociedad civil y el sector privado para contribuir a asegurar la salud y los derechos reproductivos de las personas. En el Perú, brindamos asistencia técnica, llevamos a cabo acciones de abogacía e incidencia, y movilizamos recursos con ese propósito.

Logros destacados que el Perú ha alcanzado con el apoyo del UNFPA

La asistencia del UNFPA da buenos resultados. De la mano con nuestros aliados, hemos alcanzado notables avances, como los siguientes:

  • La cobertura de servicios de salud sexual y reproductiva se ha ampliado.

  • La prevención y atención de emergencias obstétricas ha mejorado.

  • Se ha dinamizado la respuesta multisectorial para atender el embarazo en adolescentes.

  • Las políticas públicas que promueven los derechos de las mujeres, jóvenes, adolescentes y adultos mayores han incorporado estándares internacionales de derechos humanos

  • Se ha fortalecido la respuesta multisectorial para prevenir y atender la violencia basada en género.

  • Se cuenta con datos sociodemográficos sobre la situación de la población en situación de vulnerabilidad para mejorar el ejercicio de sus derechos.

  • El sistema estadístico nacional se ha fortalecido.

  • Las capacidades de gestión regional para la respuesta a emergencias se ha fortalecido y se ha incorporado la salud sexual y reproductiva en los planes de respuesta a emergencias.

  • Las redes y organizaciones juveniles cuentan con mayor capacidad para liderar y participar en el diálogo político en torno a sus derechos.